👉 Menos leyes, pero con mayor rigor técnico, es el primer paso para recuperar la confianza del ciudadano en el Derecho. La claridad normativa no es una cortesía del legislador, es un derecho del gobernado.
Alianza Estratégica EJ
En Ecuador, existe una creencia peligrosa arraigada en los pasillos de la política: que la cantidad de leyes es directamente proporcional al éxito de una gestión. Sin embargo, la realidad nos golpea con una verdad distinta. Vivimos en un estado de hiperinflación legislativa donde las normas nacen rápido, pero nacen mal.
La historia reciente de nuestro país nos ha demostrado que el papel lo aguanta todo, pero la realidad institucional no. Casos como la reciente suspensión de artículos en las Leyes de Urgencia Económica (2024-2025) por falta de unidad de materia, son recordatorios de un sistema que legisla bajo presión y sin rigor técnico.
Cuando una norma nace con defectos de técnica, el resultado es predecible: la intervención de la Corte Constitucional para declarar la invalidez de la norma tras meses de inversión y esfuerzo; y, la percepción ciudadana de inseguridad jurídica: Interpretaciones contradictorias que terminan en litigios interminables.

